jueves, 19 de agosto de 2010

Negar y ser Negado

El otro día me acordé de una frase de Naomi Klein de su libro la Doctrina de Shock, y me quedó grabada en la cabeza, porque creo que es la causa de mis problemas. De mi aparente, y a todas luces, ceguera. La frase decía "cuando los mismos errores se repiten una y otra vez, es el momento e considerar la posibilidad de que no son errores en absoluto". Wow! qué simple, pero qué heavy! vaya qué cierto lo que dijo esta mujer. Y quizá es un poco apresurado creer que es verdad universal por el sólo hecho de que me identifica. Pero vaya que sí define mi realidad, y la realidad de los errores que vivo día a día cometiendo. Siento que cada vez repetí mi conducta, y que la sigo repitiendo, además de tener otra causa, que también vislumbré esta semana (vaya que me levante lumbrera!), es que realmente creo que no son errores, inconscientemente, y puede sonar obvio, porque supuestamente actuamos para no equivocarnos; pero eso, a la vez, no explica que sí sabemos que lo que hacemos va a provocar cierto efecto que al final, nos va a llevar a la profesía autocumplida, de cometer el error. Y porque sabemos que hay error. Reflexionando también, la segunda idea que se me ocurrió como factor que explique mis errores, es que tomo decisiones, actúo en momentos de euforia, felicidad, y en su contraparte, ira o rabia. Pero vaya que cómo creo que es cierto eso ahora! antes eran palabras vacías que no se ajustaban a mi realidad. Hoy no. Hoy sí son mías.....ahora estoy consciente de ello, y por tanto, la próxima vez seré más cuidadosa, porque, lamentablemente, siempre quien sufre más de mis faltas soy yo misma. Porque ya miles de veces me he traicionado a mi mísma, haciendo exactamente lo erróneo, llevándome directamente al camio del fracaso, sabiendo que iría hacia esa dirección, y sin embargo seguía por una simple "esperanza" de que las cosas cambiaran, cuando si llevaba haciendo siempre lo mismo, era lógico que no consiguiera un resultado diferente. Cada uno en cierto momento del camino se dará cuenta, y felicito a los que ya lo hicieron. Por mi parte, he decidido empezar a equivocarme menos, porque los errores con los años van teniendo más consecuencias y empiezan a pesar más...y no quiero imposibilitar yo misma, paradójicamente, mi propia felicidad.

viernes, 18 de junio de 2010

Autocrítica

Estoy sumida en inercia. El hecho de haber estado gran parte del año sin estudiar, y de repente volver a ello, me dejó sin ganas de moverme. El hecho de pasar del ocio extremo a un extremado número de actividades me pasó la cuenta. considerando, además, el hecho de que por primera vez en mis veintisiempre, reconocí mis errores, mis fallos, mis debilidades. Primera vez que me miré francamente, y los acepté. Me saqué la venda que hacía que sólo viera debilidades en otros, justificando mis conductas. Esa venda que me protegía de mi misma, de mis propios errores. Cayó mi máscara de cierta forma, y fue bueno, porque es parte de crecer. Ahora que lo pienso, parte del sentimiento de estar estancada se explicaba por eso. Porque era incapaz de verme, y, de facto, estaba estancada. Lo daba todo por sentado. Lo daba todo por seguro pensando que no había nada que descubrir, ni alcanzar, y era simplemente, porque no me había parado a pensar en lo que necesitaba mejorar. Tenía miles de justificaciones internas, que me autoconvencían de que no había nada malo en mí, más sí en el resto....Ahora eso cambió, y me da cierto temple nuevo. Necesito sacar mis falencias. Porque así como he estado el 98% de mi vida, cometiendo errores, y volviendo a cometerlos, sin rectificar, y dejando, en tema hombres específicamente, mi orgullo muchas veces de lado. Y por eso simplemente, que nadie lo valoró. Ninguno de los hombres con que estuve valoró lo que yo era, dado que yo nunca me dí a valorar, pensando en que bastaba sólo con dar amor, estar siempre presente, tomar atención, no hacerme de rogar, etc, etc, en definitiva, "ser una niña buena". Después pasé por la etapa en que me dije que no me interesaba fingir nada, ni siquiera fingir ser mala, porque quería un hombre que me valorara tal cual soy, con defectos y virtudes, y estaba cansada de fingir, de hacerme la interesante, y suponía que también llegaría un hombre así, que quiera las cosas fáciles, que no se complique, que no finja tampoco. Después pasé por la etapa de negación, de decir, manifestar exteriormente que no necesitaba a nadie. Es verdad, lo sentía. Sentía que yo era suficiente para mí misma, y que podía conseguir al hombre que quisiera. A cualquiera. Lo que era bastante exagerado, pero sí un bálsamo para el ego. Después, me vine a dar cuenta que los hombres que me gustan físicamente, no se van a fijar en mí, no se fijan, porque tienen otros gustos. Después, empecé a sacar la conclusión que siempre había cometido los mismos errores, y por eso, al fin y al cabo, siempre terminaba sin pareja. Es que era de las "buenitas", de la "entrega todo ahora o nunca", "no te hagas de rogar", etc, etc. decálogo bien conocido por las que tienden a comportarse al igual que yo. Después me odié por cometer siempre los mismos errores..después pensé que era con razón que no tenía pareja, porque cometía muchos fallos. Y los sigo cometiendo. Después llegué a pensar que odio vivir en esta casa porque la presencia de mi madre, y sus consejos y comportamientos, siempre manipuladores, y tratando de decirme lo que tengo que hacer, bloquean mi comportamiento, y hacen que aparezca la inseguridad que hay dentro de mí. Y luego también pensé que yo era una fracasada porque no tengo nada. No tengo pareja, y todo lo demás tampoco (material), pero sí eso lo voy a conseguir tarde o temprano. Entonces no se vuelve importante. Me he odiado tantas otras veces por el hecho de "depender" tanto del amor, de sentir que siempre ha sido un vacío en mi vida. Que quiero tener a alguien con quien pasear el fin de semana, de regalonear, etc, etc...quiero vivir en un país donde no tenga que fingir. Donde no tenga la manía de aparentar lo que no soy. Porque acá te miran como te vistes. Eso quiero evitarlo, y sentirme orgullosa de lo que soy, de lo que tengo y de lo que no tengo tampoco. Porque al final, eso me va a permitir alcanzarlo. Y lo material no interesa. Pero en esta sociedad te valoran por lo que tienes. Consigues los mejores puestos de trabajo si tienes apellido ilustre o el pelo rubio. Eso es un asco. La discriminación es un asco si es arbitraria, y sólo se basa en la apariencia física de una persona. Luego, llegué a pensar que quiero irme del país para tener la vida que siempre quise, viajada y sin los prejuicios de Chile. Alejarme del factor mamá que hace que yo sienta inseguridad... En fin, creo que voy evolucionando, es un buen camino. Es el primer paso para el cambio. Vuelvo al ruedo. A recuperarme, a levantarme después del desánimo. A cambiar de conducta para ver cambios. A hacerme respetar cuando esté con un hombre. Simplemente, vuelvo al ruedo...en eso se resume todo..