viernes, 21 de diciembre de 2007

Dejamos de temer a aquello que se ha aprendido a entender

Lo dijo Marie, la esposa de Pierre Curie. Y tenía razón. Sí, porque una vez que conocemos las razones de lo pasado, podemos dejarlo enterrado y no tener más miedo. Miedo a esos recuerdos; miedo y tristeza de recordarlos. Ayer vi a Felipe con su hermano en el mall. Y soñé con él. Porque a pesar de que cuando lo ví traté de esconderme, caminé más lento y bajé mi voz para que no la notara (aunque claro, quizás ya ni se acuerde, pero...), me dejó marcando ocupado. Me acordé de lo que había pasado y pensé que quizá hubiera sido bueno encontrármelo de frente y que me viera más mina que nunca; un poco para que sintiera arrepentimiento, aunque claro, él sabe lo que se perdió, y sin embargo no le importó. Y no le importa, sin duda, conociéndolo y por el tiempo que ha pasado. Sabiendo lo mujeriego que es a pesar de seguir con su eterna polola. Sabiendo que le importaron tan poco mis sentimientos, no así como le importó (y apuesto a mi cabeza que todavía) el tamaño de su pene, por más burdo que parezca. Sin embargo lo perdoné, no puedo odiarlo por más que se note un dejo de rabia en mis palabras. Y además de perdonarlo, me perdoné. Sí, Yo. Por haberme dejado engañar y embaucar por sus palabras. Dejé de arrepentirme por haber caído en sus redes y no haber hecho nada cuando se le ocurrió desaparecer. Por no haberlo tratado mal, decirle lo que se merecía. De una vez paré, hace harto tiempo atrás, y sin embargo, vuelvo hoy a hablar de él porque sirve de ejemplo a lo que quiero decir. Cuando soñé con él, en el sueño no me vengaba. Por el contrario, nos reencontrábamos como antiguos amigos. Fue un sueño bueno.. Al punto: es importante dar vuelta la página. Es importante perdonarse y perdonar para superar los miedos. Toma tiempo, es verdad (a mi me tomó varios meses o quizá hasta un año); pero siempre vale la pena. Porque el tiempo te hace ver o encontrar , tarde o temprano, las explicaciones que son necesarias para seguir viviendo. Viviendo sin miedo al recuerdo. Viviendo sin el dolor que en un momento sentimos por esas cosas que no podíamos entender. Tener por fin tranquilidad. Ése es el tema. Estar tranquilos después de lo que pasó, sentirnos livianos.

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