martes, 1 de enero de 2008

Año Nuevo B.I.P. xD!

Un año más, para bien o para mal. Pero otro año y, como corresponde, tuvo su buena celebración! Obvio! Y bueno, la verdad no me quejo. Los fuegos estuvieron bellísimos, sobre todo al último cuando se iluminó el cielo como si fuera de día en plena noche. Me encantó; además porque estaba con mi familia y con el nuevo integrante: el pololo de mi madre. Tomamos champaña y una vez que todo terminó, nos fuimos caminando a esperar a mi amiga. Obvio, yo me iba de carrete. Pero mientras caminábamos yo miraba y más ganas de estar en Viña me daban. Miraba a la gente y hacía el contraste con la de Viña. Es chistoso porque hay abismos de diferencia. Es tragicómico lo diferentes que son. Y a la hora de carretear se nota mucho más. La verdad que con mi amiga no teníamos mucho presupuesto, así que vagabundeando por el puerto regateamos hasta que se nos cansaron los pies y, naturalmente, hasta llegar a la mejor oferta. Y entramos al bar, sin duda el más "B.I.P." jajaja xD!. Entramos y pedimos el cover, luego de haber pagado una módica suma xD!. Una vez ahí, empezamos a bailar y claro, yo bailaba; pero seguía mirando porque es una manía que tengo por descubrirlo todo. Por un momento extrañé el carrete en Viña por el hecho de que es más piola. En el sentido que casi no ves gente peleando, por ejemplo, o botados en la calle muertos de borrachos. Nadie dice que no pasa, pero es menos frecuente y eso te deja tranquilo. Porque, no sé ustedes, pero para mí no hay nada peor que un tipo arriba de la pelota diciendo garabatos o cosas sin sentido; incluso, molestando a la gente, insultando. En ese punto, entonces, para mí es un alivio ir a Viña, conciente de que es una ciudad clasista y de doble estándar. Pero a la vez, valoro el puerto en el sentido que, ahí, todo es más genuino. La gente es como es en el puerto. No se aparenta nada. Da lo mismo si tienes plata o no. Todos tienen cabida. En Viña no po; te miran mal si andas mal vestido. Te miran mal si dices malas palabras. Te miran mal por todo! y eso obviamente, molesta. Me cargan los prejuicios y sobretodo de esa índole. Odio la hipocrecía. Por eso que, aunque extrañé de cierta manera Viña, me quedé en el puerto, bailando con un hip-hopero de trenzas largas hasta el amanecer sin pensar nada más que en seguir carreteando, mal que mal, ¿a quién le importa las diferencias?...

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